viernes, 29 de noviembre de 2013

Melodías.

Es una melodía que nadie nos podrá arrebatar.
El sonido de tu voz en mi almohada,
la lluvia golpeando el tejado de madrugada.
El revoloteo de las aves cercanas.
Tu risa.
Es una melodía que mi cabeza no podrá eliminar.
Es armonía de vida en aquel tiempo.
Inmortal Afrodita.
Te escribo cuando en la noche pierdo el rumbo
en las constelaciones de tus lunares
y no consigo encontrarte.
Te escribo desde el abismo,
pues una vez más me he hundido
a mí misma al recordarte.
A ti.
A tus armonías,
a tu sonrisa insinuante frente a la mía.
Al sonido silbante del viento en mis cristales
la madrugada del día en que te dije
adiós.

- Iruka J.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Where the Devil sleeps.

Vuelve a las andadas. Ha recaído. ¿Es el espejo o ella misma quien miente?  Llora ante su reflejo. Sólo hay una forma que conozca de callar sus demonios internos, y así vuelve a arrodillarse ante el lugar donde duermen estos. Tal vez luego llore otra vez. Cada vez es más normal, se ha convertido en costumbre, ¿y quién miente? Siente asco, si no es por sus actos es por no llevarlos a cabo. Siempre cae, de rodillas, ante él; donde sus demonios duermen. Va perdiendo, poco a poco; pierde peso al tiempo que a sí misma, porque no importa la opinión de los demás mientras no cambie la suya. Y alguien miente, y sea el espejo o su mente, es ella quien pierde.

Se siente orgullosa de sí misma, aunque nadie sepa porqué. En dos semanas no ha visitado ese lugar más de lo necesario, allí donde ha enterrado a sus demonios, espera que para siempre. Cada día un poco más habitual. Las semanas pasan y ella siente que lo ha superado; aunque le mientan, ya no importa, ha aprendido a quererse lo suficiente como para no volver a allí. Ha cambiado.
... Ya nadie miente.

- Iruka J.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Odi et amo.

Montones de ropa en el suelo
ojalá fuese tuya.
Envidio esos rayos de luna
por colarse en tu lecho esta noche.
Hoy me persigue el olor del humo
saliendo de tus labios,
y me confunde cada calada
que le doy a este cigarro.
Ya me recuerda que no estás.

Hoy es el bombo mi corazón
ojalá el tuyo siguiese su ritmo.
Envidio esos rayos matutinos
al verte cuando empieza el día.
Ahora necesito luz,
pues he caído en la oscuridad.
Y siento a cada trago
la vida más amarga.
Veo lejos el humo cuando solo queda ceniza.

- Iruka J.

miércoles, 3 de julio de 2013

Mujer de blanco.

El viento azotaba su cara. El azul brillante del cielo, todavía más en aquella época en la que no cabalgaba el moderno jinete del Apocalipsis al que hemos bautizado como Contaminación, aclaraba sus rasgos. Observaba el límpido mar abrazando los más íntimos recovecos de las articuladísimas costas continentales mientras su vestido ondeaba al ritmo del viento que su cara azotaba. Aquella pálida mujer estaba allí para recordar. Aquella apolínea mujer miraba atrás para recordar cada uno de los bellos momentos pasados de toda su vida. Recuerdo a aquella mujer blanca. Recuerdo su largo cabello ondear al ritmo de su vestido, gracias al viento que azotaba su cara a aquella altura, desde donde podía confundir el azul del mar con el del cielo, cuanto más lejos miraba. La recuerdo, mas no tengo clara su existencia. Recuerdo haberla perdido, porque estaba allí para recordar. Aquella que yo perdí cuando la mujer decidió lanzarse al mar. Aquella mujer de blanco a la que en alguna época pasada yo llamaba Felicidad.

- Iruka J.

sábado, 8 de junio de 2013

Fatiga.

Tal vez me encuentre aquí y ahora, en este lugar y en este preciso instante, pero no estoy aquí realmente. Mi mente hace tiempo que vaga por otros lares. Lejos. Y mi cuerpo la envidia. Muy lejos. Ya ni yo sé dónde, pero ojalá pudiese escapar a allá donde ella va. Lugares lejanos, diferentes. Tener tiempo para no pensar. Tal vez algún día. Ella busca la soledad que mi cuerpo no puede encontrar. No sé qué estoy haciendo ni de qué sirve. No sé qué pretendo hacer ni por qué.
Puedo ver todas esas almas entrando por mi ventana para decirme que no está bien, sea lo que sea. Puedo ver a toda esa gente despreocupada sin preguntarse nada. Es entonces cuando esas almas me preguntan a mí cuando he dejado de ser como ellos. Y desaparecen luego esas almas, llevándose la mía con ellas.
Y es entonces cuando mi cuerpo vuelve a verse materialmente solo frente al espejo, acompañado únicamente por las dudas que esas almas han dejado, como siempre, sin responder.
Y es entonces cuando todo vuelve al principio.
Y es entonces cuando aparece esa necesidad. La necesidad de romper con todo.
La fatiga de seguir.

- Iruka J.

domingo, 21 de abril de 2013

Teatro griego.

Hoy me ha dado por pensar, por comparar... Y me he dado cuenta de que la vida es como una obra de teatro griego. Cada uno con su papel, su guión y sus máscaras, porque digamos lo que digamos, nadie muestra ser quien realmente es. "Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos".
No sé si os habéis dado cuenta de que, aquellos que aparentar ser fuertes; rudos, son aquellos a los que se les hiere con más facilidad, aquellos cuyo corazón es casi tan táctil como sus manos. Sin embargo, aquellos que aparentan ser bondadosos, los que, a simple vista, parecen no haber roto un plato, son siempre los peores; son, precisamente, esos que llegan rápido al corazón de los aparentemente rudos, simplemente para arrancarlo.
Pocos aparentan ser quienes realmente son, probablemente por miedo a que desde un principio les tengan calados. En realidad, los más inteligentes son aquellos que usan máscaras, simplemente porque tienen la suficiente capacidad mental como para usarlas.
Simplemente era una pequeña reflexión que quería compartir con vosotros.

- Iruka J. 

sábado, 16 de febrero de 2013

Nowhere

Quisiera vivir en lo más alto de una colina para sentir las nubes sobre mí en días como hoy. Donde nadie pudiese escuchar mi voz. Quisiera vivir en ninguna parte.
Una vida imaginaria, donde esa rápida y repentina caída en la desgracia no apareciese. Donde no existiese el odio, ni el rencor... Nada. Porque sólo estaría yo.
Soy ese 'nadie' que no espera ser 'alguien'. Siempre me pierdo en el mismo camino.
Duele la soledad, pero más duele, sin embargo, sentirse sólo rodeado de gente. Para ello, una vida solitaria; donde la soledad sea tu única compañía. Porque no estás solo si hablas con tu alma. Un lugar donde no puedas 'sentirte' solo, porque realmente lo estás.
Un lugar donde sólo cuando caiga la noche comience realmente la soledad... O no.

- Iruka J.