Es una melodía que nadie nos podrá arrebatar.
El sonido de tu voz en mi almohada,
la lluvia golpeando el tejado de madrugada.
El revoloteo de las aves cercanas.
Tu risa.
Es una melodía que mi cabeza no podrá eliminar.
Es armonía de vida en aquel tiempo.
Inmortal Afrodita.
Te escribo cuando en la noche pierdo el rumbo
en las constelaciones de tus lunares
y no consigo encontrarte.
Te escribo desde el abismo,
pues una vez más me he hundido
a mí misma al recordarte.
A ti.
A tus armonías,
a tu sonrisa insinuante frente a la mía.
Al sonido silbante del viento en mis cristales
la madrugada del día en que te dije
adiós.
- Iruka J.