miércoles, 3 de julio de 2013

Mujer de blanco.

El viento azotaba su cara. El azul brillante del cielo, todavía más en aquella época en la que no cabalgaba el moderno jinete del Apocalipsis al que hemos bautizado como Contaminación, aclaraba sus rasgos. Observaba el límpido mar abrazando los más íntimos recovecos de las articuladísimas costas continentales mientras su vestido ondeaba al ritmo del viento que su cara azotaba. Aquella pálida mujer estaba allí para recordar. Aquella apolínea mujer miraba atrás para recordar cada uno de los bellos momentos pasados de toda su vida. Recuerdo a aquella mujer blanca. Recuerdo su largo cabello ondear al ritmo de su vestido, gracias al viento que azotaba su cara a aquella altura, desde donde podía confundir el azul del mar con el del cielo, cuanto más lejos miraba. La recuerdo, mas no tengo clara su existencia. Recuerdo haberla perdido, porque estaba allí para recordar. Aquella que yo perdí cuando la mujer decidió lanzarse al mar. Aquella mujer de blanco a la que en alguna época pasada yo llamaba Felicidad.

- Iruka J.

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