~ Un orador solitario en una conversación. Sus palabras nadan nuevamente a través de sus oídos. Puede sentir la presencia, alguien le escucha. Observa su reflejo dañado por los efectos y descubre las botellas vacías de ginebra a su alrededor, toma un instante para evaluar los golpes por los que ella ha pasado.
''Dime lo que tengas que decir, no me des más la razón, pagaría por verte fruncir el ceño. Lo siento, no soy consciente de lo que hago. Yo soy aquí el pecador, lo siento.''
Y se va. Ella en casa llora por desesperación, pero no delante suya, quizás por temor. Se trata de que todo esté bien cuando vuelva, si no quiere que la cosa sea peor... Él llega a casa, tarde, mal y arrastro, otra vez borracho, como cada fin de semana. Pero esta, será la última vez que ella lo viva.
- Iruka J.~
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